Rafael Cardona/EL CRISTALAZO

Por Crónica » hace 2 años

Angustia sonorense

RAFAEL CARDONA. COLUMNISTA DA A CONOCER QUEJA DE SONORA. FOTO: ARCHIVO

“Durante los gobiernos de don Benito Juárez y de don Porfirio Díaz se le puso mucha atención a esta zona del país. Recuerde usted, como norteño que lo es y originario de un estado vecino a Sonora, que fue en esta zona por donde el filibusterismo norteamericano invadió la Heroica Caborca en 1848, so pretexto de la fiebre del oro”

 

 

Un grupo de ciudadanos cuya identidad debe conservarse bajo reserva debido a la naturaleza de los hechos contenidos en un llamado de auxilio entregado apenas al secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, da la voz de alarma en torno del desvanecimiento de la autoridad en una extensa zona de Sonora y los consecuentes agravios a la legalidad, la seguridad y la justicia.

 

La zona donde los delincuentes han logrado el control territorial cuya existencia permite poner un ejemplo afín al clima de narco-insurrección proclamado por el gobierno de los Estados Unidos (o parte de él) es conocida en términos generales como el “Corredor de la muerte” y comprende los municipios de Altar, Oquitoa, Átil, Tubutama y Sáric, principalmente.

 

Los quejosos dicen:

 

“...sus vías de comunicación terrestre o sus brechas y caminos vecinales se han vuelto un verdadero ‘corredor de la muerte’ o ‘rutas del crimen’, por ser un territorio en disputa, cada vez más sangrienta, por las bandas criminales del narcotráfico y tráfico de personas. 

 

“Se caracteriza (la zona desgobernada) por su alta peligrosidad, con sus centros de operaciones en la comunidad de Cerro Prieto, Municipio de Sáric, y en los municipios de Caborca, Santa Ana y Magdalena, apertrechados con armamento e instrumentos de comunicación de lo más sofisticado.

 

“Debe usted saberlo (le dicen a Blake Mora): en este 2010, por mencionar un dato, ha habido más de dos enfrentamientos mortales de alta envergadura entre las bandas criminales que se disputan el territorio, en el trayecto de la comunidad de Tubutama a Sáric, que han dejado cientos de muertos, según testimonio de los habitantes de esas localidades; habiéndose reportado no más de 40 en los medios de comunicación locales.

 

“Presumimos que por miedo o intimidación se le ha ocultado la realidad a la opinión pública sonorense y del país, tratando de minimizar el verdadero escenario en que se encuentra nuestra entidad y esa región en particular. Presumimos también que los responsables de la inteligencia y los servicios de información le han mentido al señor Presidente de la República”.

 

El documento contiene antecedentes tan remotos de ausencia de autoridad nacional como para sorprender a cualquiera. Es como si uno se montara en la máquina del tiempo y viera en vivo las escenas supuestamente desvanecidas de un pasado de incomunicación total, de un norte abandonado, de un desierto en todos los sentidos.

 

“Y debe ser una zona de mayor atención gubernamental para la seguridad nacional, por la ubicación geoestratégica que tiene.

 

“Durante los gobiernos de don Benito Juárez y de don Porfirio Díaz se le puso mucha atención a esta zona del país. Recuerde usted, como norteño que lo es y originario de un estado vecino a Sonora, que fue en esta zona por donde el filibusterismo norteamericano invadió la Heroica Caborca en 1848, so pretexto de la fiebre del oro. 

 

“Pero la amenaza de intervención fue latente durante muchos años. Como dato histórico le comento que el padre de don José Vasconcelos fue representante de Correos y Aduanas del gobierno porfirista, en el Sásabe, Sonora, habiendo vivido a la edad de siete años el niño José Vasconcelos en esa comunidad insignificante pero geo-estratégicamente ubicada, lo que obligó al gobierno de la república a ponerle mayor atención. 

 

“Lo mismo sucedió en Pitiquito, en donde Ignacio Ramírez fue el representante del gobierno de Juárez”. 

 

Pero por encima de esos efímeros fulgores de historia nacional, la zona es hoy refugio y asiento de profesionales del horrible binomio trata de personas-tráfico de drogas. 

 

“... Fue en la segunda mitad de la década de los noventa –dice la denuncia hoy en poder de Blake Mora– cuando otro fenómeno comenzó a manifestarse con mayor intensidad: el migratorio, llegando a ser la población de Altar, Sonora, el receptáculo de miles de migrantes nacionales y extranjeros, para de ahí partir al Sásabe (comunidad fronteriza y comisaría del municipio de Sáric) en donde los ‘enganchadores’ los trasladaban hasta su lugar de destino en los Estados Unidos.

 

“Altar, llegó a recibir diariamente y en temporada alta, cantidades extraordinarias del orden de los 1,800 a 2,500 migrantes, y en temporada baja la cifra se mantenía considerable: de 400 a 800 personas diarias.

 

“Lo anterior despertó aún más el apetito voraz de los traficantes de personas o ‘polleros’, sin que las autoridades de los tres órdenes de gobierno pusieran orden y sancionaran la comisión de los delitos y hechos violatorios a los derechos humanos, en perjuicio de la población migratoria. 

 

“Por supuesto que el fenómeno migratorio generó un gran negocio de trascendencia internacional, beneficiándose del mismo las compañías de autobuses, aerolíneas, hoteles, restaurantes, transportistas locales, misceláneas y tantos más”.

 

La pérdida de control estatal sobre una determinada región geográfica es uno de los principales síntomas para un diagnóstico sobre la falibilidad o vigencia del Estado.