Yuriria Sierra - NUDO GORDIANO
Falsas entrevistas
Resulta poco probable que un diario sea capaz de mentir en su primera plana. ¿Cuál fue la intención?
Qué peligroso lo que está sucediendo con El Diario, cuando leíamos su carta editorial, la misma de la que hablamos ayer, pensábamos en ese extremo tan doloroso que hizo a un medio enfrentar directamente a las organizaciones criminales y, en acto que estuvo a punto de cruzar la línea de la rendición, preguntaron lo mismo que muchos mexicanos se han preguntado...
Todo dio un giro justamente hacia el lugar que no queremos: a la sensación de que algunos medios han transitado del miedo al sometimiento. A la par de la postura del gobierno federal, cuando Alejandro Poiré ratificó que nadie debe realizar llamados al narcotráfico para negociar con ellos, porque entonces sí sería claudicar, doblar rodillas para quedar bajo el mando de los grupos criminales, a su voluntad y absoluto deseo. Y no, eso, como lo escribimos ayer, no será lo que tendrán de nosotros, ni del gremio periodístico ni de la sociedad civil en su conjunto.
Y eso pensamos, eso creemos, eso queremos. Pero lo que supimos ayer heló por completo las rotativas de más de un medio. No fue sólo que El Diario se llevara las ocho columnas con el nombre de César Nava, adjudicándole a él, si no la responsabilidad, sí la intención, de acercarse a líderes del narcotráfico y pactar lo que sea para permitir el funcionamiento de unos, y dar seguridad al resto. Impensable, inconcebible... irreal. Y sí, en efecto, fue irreal.
Aunque en su nota, El Diario detalló que esas palabras fueron expresadas por César Nava en una entrevista telefónica que el líder nacional panista les concedió, lo cierto es que a palabra expresa de la gente de Acción Nacional cercana a Nava, aclararon que eso jamás ocurrió. Y, bueno, tan sencillo como demostrar con la grabación de la entrevista que lo publicado por El Diario había sido verdad para acabar con la controversia, elemento por demás básico en el ejercicio periodístico y tan útil en este tipo de polémicas, cuando el entrevistado niega declaraciones hechas con anterioridad.
Y, efectivamente, tal cosa jamás sucedió. Una vez que El Diario aclaró que "los habían engañado" y que, en realidad, la persona que les había dado la entrevista -de la que no hay grabación, incluso sabiendo que ya no era Nava- fue un impostor. La pregunta es, ¿por qué mentirnos?, ¿tan ingenuos los periodistas que no respaldan una entrevista, incluso si habían "mordido un anzuelo", dando por buena la identidad de un impostor?
Qué grave es que un medio empiece a mentir así. ¿Fue en realidad un engaño? Resulta poco probable que un diario sea capaz de mentir en su primera plana. ¿Cuál fue la intención? Un engaño como tal, tampoco; no hay registro alguno de la entrevista, incluso, insisto, en la poco creíble ingenuidad de que estaban hablando con César Nava. En la lógica de los hechos, no supieron del "engaño" sino hasta horas después de haber publicado el texto a ocho columnas. Entonces, ¿cuál fue la orden?, ¿de quién?, ¿bajo los intereses de quiénes está respondiendo hoy El Diario?, ¿hay algo más que debamos saber?, ¿es un diario presa de quienes hace unos días le quitaron la vida a uno de sus colaboradores?
¿No habría sido mejor publicar una, muchas o todas sus páginas en blanco si lo que se deseaba era hacer acto de protesta? ¿Por qué la mentira? ¿Será que ahora desde los medios se sembrará la desconfianza? Qué grave. Qué grave lo que está sucediendo en este caso con El Diario, de Juárez..




