México gana con guerra cambiaria
Toma ventaja de la debilidad del dólar.

CIUDAD DE MÉXICO - El peso mexicano es una de las monedas más negociadas del mundo, pero hoy mira desde la banca la puja entre las potencias por la competitividad de sus divisas, ajeno a los flujos excesivos y a los controles de capitales que debieron implementar otros mercados emergentes.
En las últimas semanas, estrellas del comercio mundial como Estados Unidos, China y Brasil sacaron las garras e intercambiaron acusaciones sobre los efectos nocivos de unas políticas cambiarias que se oponen radicalmente.
Proteccionismo toma fuerza
La depreciación extrema de las divisas de las principales economías mundiales -que pretenden estimular a sus estancadas economías- ha generado una reacción proteccionista en países emergentes para repeler la estampida de dólares baratos que invade sus mercados.
La pérdida de competitividad de las exportaciones y la amenaza de distorsiones en la economía real preocupan a muchos. Sin embargo, México se muestra imperturbable.
México inmune a guerra de divisas
En palabras del gobernador del banco central, Agustín Carstens, la masiva inyección de liquidez que presiona a los precios de los activos emergentes y amenaza con generar una burbuja en sus mercados, no ha afectado a México.
"Las medidas de intervención (...) por lo general no tienen un efecto sostenible en el mediano plazo (...), el régimen cambiario (de México) ha funcionado bien y en la medida de lo posible seguiremos dependiendo de él", afirmó. Sin embargo, la política de no intervención y de respeto a la libre flotación de su moneda supone para algunos analistas una lectura menos halagadora: el hecho de que la economía mexicana luce menos atractiva que la de otros países.
"No siento que haya ninguna urgencia para cambiar su política de intervención cambiaria y una razón por la que el tipo de cambio no está más abajo (...) es que, francamente, al mercado no le gustan los fundamentos de México", opinó Flavia Cattan-Naslausky, estratega de divisas de RBS en Stanford.
Sin embargo, su visión contrasta con algunos datos concretos.
En lo que va del año, México ha recibido casi 13,000 millones de dólares en flujos externos hacia sus bonos de largo plazo, mientras que en septiembre, el peso mexicano mostró su mayor apreciación mensual desde mayo del 2009, superando ampliamente el desempeño de sus pares emergentes.
"México ha sido uno de los principales receptores de capital extranjero en las últimas semanas y las cifras de octubre son impresionantes", dijo Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina de Credit Suisse.
Ganancia de pescadores
Pese a que los flujos y el apetito por sus activos iluminan el paisaje financiero mexicano, otros ven que su economía sigue atada a su dependencia estructural de Estados Unidos y a la falta de grandes reformas, desde lo tributario a lo político.
Comparado con septiembre del 2008 -cuando la moneda mexicana cotizaba entre 10 y 11 pesos por dólar y arrancó la crisis financiera mundial- el peso no ha podido recobrar su valor, una meta superada largamente por otras monedas emergentes.
El jueves, el peso subía y cotizaba en torno a los 12,4200 dólares.
Sumado a ello, el crecimiento económico de 5.0% que el Gobierno espera para este año no basta para remontar el desplome de 6.5% que vivió en el 2009, y lo mantiene lejos del acelerado ritmo de otras economías de la región.
No preocupa competitividad
Rezago del valor de su moneda, explicaría por qué el Gobierno no está preocupado por una pérdida de competitividad.
"No le estoy viendo un efecto tan negativo a esta apreciación del tipo de cambio (...) estamos muy por encima de los niveles previos a la quiebra de Lehman Brothers", dijo Daniela Blancas, estratega de divisas de Scotia Capital.
Más aún, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, destacó que una muestra de que no se ha perdido competitividad es que los productos de México están ganando espacio en Estados Unidos, destino de casi 80% de las exportaciones del país.
Y aunque esta vieja dependencia ya no representa un obstáculo para la llegada de capitales, sigue siendo la gran asignatura pendiente del país.
"México se tiene que preocupar más por cómo hacerse más competitivo por sí solo, como diversificar su comercio por país y por producto, y se tiene que preocupar menos por lo que hagan los otros", enfatizó Cervera.
Destino elegible
"México no va hacer ni puede hacer mucho ruido en estos temas de monedas (...) no está viviendo una situación tan extrema como la que están viviendo otros países, entonces México es más un observador que un jugador clave", agregó.
Con todo y de cara a la llegada de una nueva ola de liquidez masiva, cortesía de la Reserva Federal, México seguirá siendo un destino elegible, con mercados bien desarrollados, además de un calificación crediticia firme.
"En el ambiente actual, donde el dólar está débil contra todo y que tienes tanta liquidez a la caza de tan pocos activos (...) me resulta difícil pensar que México deba quedar fuera de esta tendencia de debilidad del dólar", agregó Cattan-Naslausky.




