Sheen es azote de las "pornstars"

Por Agencias » hace 2 años

La misteriosa acompañante del actor, la estrella de cintas pornográficas Capri Anderson, revela detalles de la noche en la suite del Plaza en NY.

La pornstar Christina Wlash es mejor conocida como Capri Anderson.
La pornstar Christina Wlash es mejor conocida como Capri Anderson.

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de octubre.- La pornstar Christina Wlash, mejor conocida como Capri Anderson, afirmó que se sintió amenazadas por el extraño comportamiento del actor en un hotel neoyorquino mientras lo acompañaba antes de que estallara encolerizado.

La chica ojiazul de 22 años destacó que Sheen se comportó correctamente hasta que se excedió en el consumo de alcohol y cocaína y destrozó el mobiliario de la habitación mientras ella se escondía en el baño desnuda en cuanto llegó la policía.

Ella lo conoció esa misma noche, en el bar del hotel Plaza y congeniaron sobre la marcha, hasta el punto que Charlie Sheen la invitó a cenar con varios amigos, incluida su ex mujer Denise Richards.

Estuvieron cenando a altas horas de la noche, y el actor le invitó a subir a la habitación 1831 del Plaza.

Una noche de copas, una noche loca
Según reveló TMZ, Anderson admitió a la policía que los dos estuvieron esnifando cocaína en la suite. En un momento dado, el actor echó en falta su cartera y su móvil. Al parecer, acusó a su acompañante de haberle robado y empezó a dar gritos y a lanzar las sillas por los aires.

Anderson avisó a la seguridad del hotel, que dio parte a la policía. Cuando llegaron los agentes, Sheen estaba desnudo y profiriendo incoherencias. La chica se había refugiado en el cuarto de baño.

Los agentes consiguieron aplacar la ira del actor, que acabó en una ambulancia camino del hospital.

Mientras que la asustadiza actriz salió de su encierro y ofreció su propia versión de los hechos.

Hasta ahora, la policía no ha presentado cargos contra ninguno de los dos; Sheen ha dado por cerrado el episodio pagando 7 mil dólares por los destrozos causados en la ya famosa suite Eloise (incluida la lámpara de araña que hizo añicos en pleno vendaval).

Por su parte, Anderson ha empezado a sacarle todo el jugo posible a la agitada noche. El número de visitantes a su privadísimo club en internet se ha disparado como la espuma del champán.