La Columna de Viveros
Orfandad política

El proceso de elección de dirigente sustituto en el PRI de Sonora se está convirtiendo en el evento político del año.
Para empezar, porque desde que perdieron las elecciones para gobernador, los priistas estaban poco menos que liquidados.
A pesar de contar con una alianza mayoritaria en el Congreso del Estado, poco o mucho han hecho como partido.
De hecho, la orfandad política, la falta de guía “moral”, la ausencia de un liderazgo local visible, los ha tenido como chamacos sin maestro en el salón de clase.
Ayer fueron claras las evidencias del desorden, durante la sesión de Consejo Político Estatal para nombrar al nuevo presidente de la Comisión de Proceso Internos.
Aunque bien diseñada y planchada, con la toma de protesta a nuevos consejeros, el 70 por ciento de ellos afín al grupo que impulsa a Claudia Pavlovich; la sesión derivó en desorden generalizado al final.
El culpable de alentarlo curiosamente fue un profesor, Héctor Parra Enríquez, cuando; habilidosos y colmilludo, sacó de su ronco pecho para criticar a quienes “secuestraron al partido y provocaron la derrota electoral: eso es lo que me dijeron ustedes consejeros”.
Parra hizo cera y pabilo del grupo de Eduardo Bours, barrió con la humanidad política del senador Alfonso Elías y dejó en el ridículo al grupo que recién controlaba al PRI.
Roberto Ruibal ahí presente, homenajeado incluso minutos antes, cavilaba si la actitud de Parra y sus rijosos dichos, no habían sido un plan diseñado para agredirlo y golpearlo.
Por la actitud del profesor Parra se entendería así. Al final creo que el profesor, silenciado voluntariamente en su voz política durante años, sacó por sus pistolas de su ronco pecho y dijo lo que le dio la gana y sin línea, simplemente porque difícilmente tendrá oportunidad de volver a participar en una sesión así.
Eso sí, rudo, grosero incluso, poco sensible políticamente hablando, Parra Enríquez no dijo una sola mentira.
Lo importante en este momento es que el PRI ha resucitado y si bien acusa síntomas de la enfermedad crónica que padecía, también es cierto que le está corriendo la sangre por las venas.
Ahora bien, vivito y coleando, el priismo está en punto de confusión total por la ausencia de un líder local que les diga para donde.
Hubo necesidad de traer al senador Manlio Fabio Beltrones para dar señales de rumbo, pero no todos están convencidos de guiarse por las mismas.
De tal suerte, el camino para que Claudia Pavlovich Arellano se convierta en la dirigente estatal, aún no está libre de obstáculos y estos están personificados en Julián Luzanilla y Antonio Astiazarán.
Ambos están pintados de guerra, incluso ayer portaban el mismo color en las camisolas y aunque obedecen a grupos políticos distintos, son rivales por lo visto con mucha disposición a sumar para hacer frente común.
Al final me parece que la causa de Claudia Pavlovich será la que termine ganando el proceso de elección de dirigente sustituto, aunque difícil es calcular el costo político del triunfo.
Los eventos de este miércoles definirán sin duda alguna, el rumbo que seguirá este proceso, ahora bajo la supervisión de otro viejo y colmilludo priista, Virgilio Ríos Aguilera.
El hoy presidente de la Comisión de Procesos Internos tiene un largo historial de negociación política y aunque del bando rudo, sabe emplear la mano izquierda cuando es necesario.
Sin embargo surgen ya algunas voces quienes cuestionan su neutralidad como arbitro del proceso interno, porque lo saben, lo huelen muy Beltronistas, cosa que no es falsa, pero que tampoco necesariamente influirá en sus decisiones.
Por ejemplo, de los primeros temas polémicos está la decisión a tomarse sobre el destino de los priistas que no acudieron a tomar protesta como nuevos consejeros.
El dilema es saber si son o no son consejeros, puesto que no tomaron la protesta de rigor y tendrían que esperar a una nueva sesión de consejo político para asumir.
La otra cuestión será la fecha de la elección, dispuesta originalmente para el 26 de noviembre –fecha chingona- aunque con la posibilidad de adelantarla “si se logra el consenso entre los candidatos”, según dijo José Encarnación Alfaro, secretario general sustituto del PRI sonorense.
Si por la víspera se saca el día, la elección seguirá para el 26 de noviembre, porque eso del consenso entre los candidatos, nomás no va a ocurrir.
En fin, los priistas que quedan, están en un partido que recobró vida y ha dado la nota política en los últimos dos meses.
Lavadero. . .
Informes sin confirmar nos indican la posibilidad de un viaje a Cuba del gobernador Padrés para atender un problema renal crónico. . . sin que esto afecte su quehacer como gobernador, impecable hasta el momento, sí es bueno atienda este padecimiento y mucho mejor lo haga en la caribeña isla, por el prestigio que tienen los cubanos en materia de medicina.
En el aplausómetro priista, muy bien les fue a Ernesto Gándara, Ricardo Bours, Ernesto de Lucas y el doctor Manuel Robles Linares. . . indudablemente el borrego Gándara tiene un capital político envidiable, Ricardo sin lugar a dudas goza de muchos afectos, y de Lucas consolida posicionamiento y acumula experiencia. . . por cierto, ¿por qué le dirán desde el fin de semana pasado, Super Pato al diputado de Lucas?.
CARPE DIEM
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