YURIRIA SIERRA - Nudo Gordiano

Por Excelsior » hace 2 años

Marisol

Municipio de Práxedis, Chihuahua.

Hace apenas unos días fue asesinado el comisario municipal de la localidad El Porvenir que pertenece al municipio de Práxedis G. Guerrero, Chihuahua, tenía 59 años y, cuando la ejecución, estaba con él su hijo de 37, que también murió.

Noticia de todos los días, qué desgracia, este clima de violencia no sólo ha amedrentado a la sociedad civil que ha tenido que modificar su rutina para sentirse a salvo. Las noches se han convertido en toque de queda riguroso y que a veces ni siquiera alcanza para respirar un poco de tranquilidad.

Las ejecuciones de funcionarios de los diversos niveles también han provocado que quienes ostentan un cargo de servicio público se sientan amenazados y, al son de los disparos, muchos agachan la cabeza para hacerse a un lado y no quedar como autoridad, pues saben que en esas zonas, las más violentas del país, convertirse en funcionario los pone en la mira. porque quedan a expensas de la voluntad y los intereses de quienes hacen, de su ley, la única.

Justamente por eso, Práxedis G. Guerrero se convirtió en noticia hace un par de días. El martes a la medianoche, en la espera para el miércoles, se leía en los portales de los principales diarios del mundo: "Joven mujer de 20 años, al mando de la policía municipal en México". Se llama Marisol Valles García y sí, tiene 20 años. Casada y con un hijo, es estudiante de criminología y hoy se encuentra al mando de la jefatura policiaca de uno de los municipios más violentos del país. Nadie más quiso hacerse cargo.

No dudo, ni un solo instante, que el idealismo, la indudable valentía y las ganas de ver en México un clima de seguridad como hace tanto no se respira, hayan llevado a Marisol a tomar la decisión. Nos gustaría no tener que decirlo, pero no podemos obviar lo que sucede: su cargo la vuelve vulnerable.

De igual forma, y con mucha más razón, es una muestra irrefutable de un compromiso ciudadano. Un acto convertido en ejemplo desde el momento en que decidió levantar la mano para hacerse partícipe activa de lo que urge en el país: coraje y ganas, cuando a veces la desesperanza se apodera del ánimo nacional.

Marisol Valles García es una ciudadana como cualquiera otra de México. Corrijo, como cualquier otro, hombre o mujer. Pero un ejemplo total de ganas, de entereza y, claro, de un idealismo que debería hacer preguntarnos al resto lo que somos capaces de hacer por nuestro país. El de ella es un activismo con total significado, lejos de la queja fácil y el juicio a bote pronto. ¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a correr el riesgo que hoy corre Marisol?

Sin embargo, es muy cierto que con idealismo y ganas no basta para resolver el gravísimo problema de inseguridad que se vive en tantos municipios de México y particularmente en un estado como Chihuahua. No puedo evitar sentir una profunda preocupación por esta chica, a la que las autoridades municipales, las del estado e incluso las federales, le han permitido tomar responsabilidades que no sólo ponen en peligro su vida, sino la de su pequeño hijo. Y eso, a diferencia de lo que hoy hace Marisol, es un enorme acto de cobardía.