Sarkozy lanza dura advertencia
Chocan otra vez jóvenes y Policía en Francia por la reforma laboral

PARIS, FRANCIA.- Las protestas en Francia no ceden y la rebelión sindicalista y estudiantil contra la pretendida reforma de las pensiones se radicaliza, por lo que el presidente Nicolás Sarkozy ha decidido dar un puñetazo en la mesa, antes de la que situación se salga de control.
Desde la ciudad de Deauville, donde celebra un encuentro junto a la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente ruso Dmitri Medvedev, Sarkozy dijo en tono preocupado, que su gobierno va implementar “medidas firmes para restablecer el orden y evitar disturbios”, luego de una nueva jornada de quema de carros y destrozos generalizados en ciudades como Lyon, donde la policía cargo con más dureza contra los manifestantes, en su mayoría estudiantes (ver foto).
“Todo el mundo puede expresarse, pero sin violencia y sin desbordamiento. Hay gente que quiere trabajar y debemos respetarles. Mi responsabilidad como presidente es garantizar las pensiones de mañana y garantizar también que se cumplan las reglas del juego democrático. Se van a tomar medidas para restablecer el orden y evitar los disturbios”, anunció sin mencionar qué nuevas medidas iba a adoptar, especialmente para restablecer el abasto de combustible, después de una semana de cierre de las refinerías de todo el país. Al respecto, el primer ministro François Fillon dijo que la más de mil 500 gasolineras obligadas a cerrar “reabrirán en tres o cuatro días”.
Las fuerzas del orden francesas intervinieron hoy para frenar los actos violentos de jóvenes alborotadores en las ciudades de Lyon y Nanterre, donde la víspera se registraron serios altercados durante las protestas contra la reforma del sistema de pensiones.
Tras la batalla campal de ayer en Lyon, donde según la policía unas mil 300 personas participaron en la quema de coches, rotura de escaparates y pillaje, esta mañana desplegaron entre 700 y 800 agentes.
Las fuerzas del orden arrestaron ayer en esta ciudad a 80 personas y a una más hoy. En todo el país hubo la víspera 428 detenidos, lo que eleva la cifra a mil 423 en una semana.
El alcalde de la ciudad, el socialista Gérard Collomb, condenó en una entrevista a la cadena de televisión "i-Télé" "las escenas de violencia y de pillaje" que "nada tienen que ver" con las protestas contra la reforma del gobierno conservador para retrasar en dos años la edad de jubilación.
Otra situación a la que debe hacer frente el Ejecutivo es el desabastecimiento de carburante, ya que unas 4 mil de las 12 mil 500 gasolineras que hay en Francia ayer por la tarde carecían de combustible, según el ministro de Ecología, Jean-Louis Borloo.
La pasada madrugada la policía desbloqueó tres depósitos de combustible, siguiendo las órdenes del presidente francés, Nicolas Sarkozy, ante la constatación por el gobierno de que 40% de las gasolineras del país no estaban abastecidas como resultado de las protestas.
El secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau, reconoció hoy al término del Consejo de Ministros que con el desbloqueo de todos los depósitos decretado por Sarkozy, "harán falta cuatro o cinco días para volver a una situación normal", aunque aseguró que las cosas "van a mejorar" en unas horas.
La movilización contra la reforma de las pensiones, cuyo voto final en el Parlamento debería tener lugar de aquí al fin de la semana, también se dejó notar en algunos aeropuertos, con manifestantes que cerraron total o parcialmente los accesos en Toulouse, Nantes y al Charles de Gaulle de París.
Además, los paros de una parte del personal obligaron a suspender por la mañana un 30% de los vuelos de Orly, el otro aeropuerto de la capital.
En los ferrocarriles, el índice de huelguistas según la empresa SNCF era esta mañana del 15.68 por ciento.




