Guerra de divisas calienta mercados
Predice conflicto autor chino; naciones emergentes beneficiadas; Mëxico sin afectación

MEXICO, D.F.- Mientras la “guerra de divisas” se extiende e intensifica, el dólar estadounidense sigue debilitándose.
El viernes llegó a caer a su menor nivel de 9 meses frente al euro, cotizó a la par con el dólar australiano por primera vez en casi 27 años y se mantuvo en mínimos de 3 lustros respecto al yen.
De acuerdo con Intercam Casa de Bolsa, el mundo parece estar al borde de un conflicto cambiario, pues es imposible que todas las monedas se deprecien al mismo tiempo.
Las políticas cambiarias y el entorno de liquidez serán ejes centrales en la próxima reunión del G-20, lo que advierte que el conflicto entre países por sus monedas podría prolongarse.
Para Bank of America, los incentivos se encuentran tan desordenados que resulta improbable que se presente un arreglo concreto antes de la cumbre de noviembre.
Según el banco holandés NIBC, 18 países han intervenido para moderar el alza de sus monedas, entre ellos Israel, Brasil, Corea del Sur y, recientemente, Tailandia.
El FMI convocó para hoy a una reunión de representantes de bancos centrales en Shanghai, en un esfuerzo más dirigido a estabilizar el sistema monetario mundial.
El 27 de septiembre de este año, el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, denunció que el mundo estaba entrando en una guerra de divisas, donde los países buscan proteger a sus industrias del comercio desleal de las economías asiáticas, como China.
China tiene un régimen cambiario fijo, susceptible de intervenciones del gobierno, lo que facilita la oferta de productos baratos en prácticamente todo el mundo, explica Gerardo Aparicio, catedrático de la Universidad Panamericana (UP).
El grave problema es que los países que sí tienen la flotación como régimen cambiario, están perdiendo competitividad con China, porque además son receptores de masivos flujos de dólares que fortalecen a las monedas locales y debilitan sus exportaciones. Esto en un contexto de lenta actividad económica.
“El mercado mundial está inundado por dólares baratos que están buscando dónde refugiarse. Este flujo de dólares ha entrado de manera masiva a los mercados emergentes, apreciando a la moneda local frente el dólar y lesionando la competitividad de las exportaciones”, aclara a petición Raúl Feliz, catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Para responder a la ofensiva china, países como Estados Unidos han penalizando directamente a los productos chinos, para presionar a aquel gobierno a liberar su moneda, el yuan o remimbi, lo que favorecería el reequilibrio global del mercado.
Mientras otras naciones, como Brasil y Tailandia, se están pertrechando al gravar los flujos de inversión accionaria, con el objeto de desalentar la llegada de capitales golondrinos. Esto porque ninguno de los dos está dispuesto a permitir que el real y el baht - moneda tailandesa- pierdan más competitividad.
Maniobra envolvente
A partir de diciembre del 2008, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos bajó la tasa de referencia a una banda de 0 a 0.25%, los inversionistas comenzaron a buscar refugio en países que les ofrecían mayores beneficios. Como las economías emergentes.
Esta maniobra ha significado la entrada de importantes flujos de capital a este tipo de mercados, que según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), pasará de 349,000 millones de dólares que ingresaron en el 2009 a 825,000 millones que previsiblemente se captarán este año.
Karl Sauvant, investigador de la Universidad de Columbia, esta llegada de capitales a las economías emergentes y las eventuales reacciones que asumirán los países para evitar un deterioro cambiario, están llenando de incertidumbre también a los empresarios.
“La volatilidad de los mercados cambiarios incrementa la incertidumbre de los inversionistas productivos que normalmente toman decisiones de más largo plazo con base en variables macroeconómicas. Así que pueden titubear para realizar planes de inversión productiva hacia el futuro”, detalla.
Dicho en pocas palabras: “Sí existe el riesgo de que se afecte el dinamismo de la recuperación para los países cuyas monedas se han apreciado en detrimento de sus exportaciones, lo que a su vez desacelerará aún más la actividad económica”.
Para los expertos del CIDE y de la escuela de finanzas de la UP, “estamos en la fase inicial de una guerra cambiaria que puede durar al menos un año más”.
Mexico no participa
México no está participando en la guerra de divisas que vive el mundo, aun cuando el banco central está comprando una parte de los flujos masivos de dólares que sí están ingresando al país, concuerdan catedráticos del CIDE y la Universidad Panamericana (UP).
Según Gerardo Aparicio, catedrático en la UP, esta operación financiera que tiene por objetivo fortalecer a las reservas internacionales, es una medida idónea que garantiza la confianza de los inversionistas financieros.
De acuerdo con el experto, de seguir avanzando el conflicto cambiario a nivel mundial, México tendría que utilizar una estrategia que blinde a los capitales de corto plazo, pero que garantice a los productivos.
“México podría utilizar de inmediato mecanismos similares a los que están aplicando Brasil o Tailandia, gravando a las inversiones de cartera. Pero no es conveniente porque se ahuyentaría al empresario que viene con buena voluntad de quedarse por un largo periodo de tiempo”, comenta.
Raúl Feliz, del CIDE, expone que la recuperación de México se ha basado en una gran parte en un repunte de las exportaciones, que es resultado de un peso muy competitivo. Entre diciembre del 2007 el 15 de agosto de este año, el peso cayó frente al dólar en 12.19 por ciento.
En lo que va del año el peso se ha apreciado 24.57%, pero esta fortaleza no es reflejo de un aumento de productividad, explica.
“Simplemente hay muchos dólares baratos en el mercado mundial queriendo invertir y se vienen para México. El resultado es que tenemos un dólar barato, pero menos exportaciones y el crecimiento económico mexicano podría debilitarse”, advierte.
David Beker, economista jefe de mercados globales de Bank of America Merrill Lynch, asegura que el éxito de la emisión del bono a 100 años que realizó México hace una semana, refleja la excesiva liquidez que hay en el mercado.
No son armas
Hace una semana, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, respondió que México se eligió la libre flotación.
“En México no intervenimos en los mercados cambiarios. Para tener un sector exportador fuerte, hay que tener la posibilidad de llegar a otras economías, contar con la mano de obra calificada y con productos de calidad. La política cambiaria no debe ser utilizada como una herramienta de política comercial”, aseveró.
La intervención en la cotización, parece una medida fácil y rápida que, sin embargo, puede distorsionar la confianza del mercado y agregar un factor más de incertidumbre.
Lo predice un chino
En el 2007, el autor chino Song Hongbing escribió el libro La Guerra de las Divisas, donde cada párrafo parece la entrada de notas y reportajes de los periódicos de hoy: “Ha estallado una guerra financiera mundial y lo ha hecho en el mercado de divisas. La batalla por una moneda barata podría no haber hecho más que empezar. Hoy ha sido el Primer Ministro chino el encargado de calentar los ánimos atacando a Europa por apoyar a EU en sus presiones para la revalorización del yuan”.
En teoría
La Guerra de Divisas es la intervención de los gobiernos en la paridad para debilitar o fortalecer a su moneda dándole respaldo a su comercio internacional. Se presenta cuando un gobierno empieza a tomar un patrón de protección a su industria, con base en devaluar su propia moneda, en vez de asumir el propio patrón de competitividad, dijo Gerardo Aparicio, catedrático en la Escuela de Finanzas de la Universidad Panamericana.
El diagnóstico
“Se está haciendo un uso casi militar de las divisas y su valor cambiario. El tipo de cambio debería reflejar los fundamentos económicos y lo que ahora vemos es la intervención del mercado como un arma para atacar a otros países, lo que genera volatilidad y es negativo para la estabilidad financiera mundial”, definió Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI.
Evolución
Puede suceder que los países que se sienten víctimas del deliberado debilitamiento de divisas como el dólar y el yuan, no sólo impongan los controles de capitales, sino que eventualmente prohíban cosas como importaciones y nos vamos a una guerra comercial, lo que destruirá el conjunto de instituciones que protegen y promueven el comercio mundial, afirmó Raúl Feliz, catedrático del CIDE.
La receta
“China asumirá la cuota de mercado que tienen y empezará a desacelerar el enriquecimiento de los últimos años a consecuencia de las maniobras en su tipo de cambio. Por muy hermético que pueda ser el gobierno chino, su comercio depende en gran medida del mercado internacional”, indicó Gerardo Aparicio, catedrático en la Escuela de Finanzas de la Universidad Panamericana.
Impacto en México
La apreciación del peso frente al dólar favorecerá la participación de las empresas mexicanas exportadoras en el mercado de Estados Unidos. En lo que va del año, el peso ha ganado 5.20% frente al dólar en lo que va del año, afirmó Mónica González, presidenta del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación.
Diario de combate
La crisis mundial y la intervención directa de China sobre su mercado cambiario sentaron las bases para una guerra de divisas, que puede degenerar proteccionismo en detrimento de la actividad económica mundial.
Diciembre del 2007
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, junto con representantes de los ministerios de Finanzas de la zona euro viajan a China para disuadir al Banco Popular Chino (el banco emisor) de la necesidad de permitir la flotación del yuan.
16 de diciembre del 2008
La Reserva Federal de EU redujo la tasa de interés al nivel más bajo de su historia, a una banda entre 0 y 0.25 % para combatir la crisis.
15 de enero del 2009
El BCE bajó los tipos básicos de interés en la zona del euro hasta 2%, el nivel más bajo aplicado desde junio del 2003. El objetivo es similar al de EU.
Abril del 2009
Advierte FMI del flujo de capitales privados a mercados emergentes por diferencial de tasas. Puede generar un desequilibrio financiero y restaría competitividad a las monedas del país receptor.
19 de octubre del 2009
El gobierno de Brasil anuncia el nacimiento del Impuesto sobre Operaciones Financieras, que gravó con 2% los capitales invertidos en el mercado accionario. Sin esta medida, el diferencial de tasas le hacía especialmente atractivo a la inversión de cartera.
30 de noviembre del 2009
Presidente del Banco Central Europeo (BCE) realiza una segunda visita al gobierno de Pekín para solicitar de nuevo se revise el esquema cambiario de China.
22 de febrero del 2010
La Comisión de Cambios detalla el mecanismo de compra de dólares dirigido a acelerar la acumulación de reservas internacionales vía subasta de opciones al Banco de México. El plan no busca fijar un objetivo para el tipo de cambio y tiene reglas claras para anular discrecionalidad.
21 de septiembre del 2010
Japón interviene por primera vez en seis años su sistema cambiario. El Ministerio de Finanzas de de Japón realiza ventas de la moneda local en los mercados con el resultado de una depreciación del yen frente al dólar.
27 de septiembre del 2010
Ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, denunció que el mundo estaba entrando en una guerra de divisas, donde los países buscaban obtener ventajas mediante la manipulación de sus monedas.
7 de octubre del 2010
Al abrir la Reunión Anual del FMI, Strauss Kahn anuncia que no hay voluntad de alcanzar un acuerdo en el marco de intervenciones coor dinadas a nivel global de divisas. “Creo que es justo decir que la tendencia es una amenaza real. Todos tienen que entender que no hay una solución doméstica a una crisis global”, dijo.
8 de octubre del 2010
Brasil duplica el Impuesto sobre Operaciones Financieras de 2 a 4%, en un esfuerzo por contener apreciación del real, la moneda del país sudamericano. China responde que no es su moneda, sino la gigantesca deuda y la debilidad de las políticas monetarias de los países industrializados, las que contribuyen a los desequilibrios globales.
12 de octubre del 2010
Tailandia fija un impuesto a la inversión extranjera en bonos soberanos y Japón indicó que podría volver a intervenir en el mercado cambiario para debilitar el yen, al tiempo que China descartó nuevamente la posibilidad de permitir una apreciación acelerada del yuan.
14 de octubre del 2010
El Banco Central Ruso (BCR) modifica su sistema monetario dejando una mayor flexibilidad al cambio del rublo, lo que según Moscú, significa que no participa en ninguna “guerra de divisas”.




