ADELA MICHA - Desde Cabina

Por Excelsior » hace 2 años

¡¡¡Fuerza Chile!!!

Celebración en todo Chile, desde la mina San José para todo el mundo, que siguió el rescate.

Fue la crónica del milagro, la del rescate anunciado y total de los 33 trabajadores de la mina San José en el desierto de Atacama, Chile. Un suceso histórico, inédito, exitoso, sin precedente, visto y seguido por mil millones de espectadores, en la televisión, vía satélite, internet, radio, mensajes de texto, redes sociales, minuto a minuto, porque algunos mineros tienen Facebook o Twitter.

En conferencia de prensa, Sebastián Piñera, el presidente, dijo a más de dos mil periodistas una frase que ilustró el ánimo colectivo de esperanza hecha realidad: "Hemos aprendido el valor de los sueños de los hombres despiertos". Y es que cada minero, con su actitud, convirtió su historia de vida en noticia de asombro y alegría ininterrumpidas. Nadie olvidará a un niño que corre lloroso a recibir al padre al que ha esperado más de dos meses: Florencio Ávalos. El júbilo, la energía, el coraje de vivir, el entusiasmo rabioso, contagioso, es lección de vida tras la tragedia del segundo minero rescatado: Mario Sepúlveda. El hombre que reparte piedras del fondo de la mina como suvenir, que va con los suyos y organiza espontáneo una porra que hace llorar a medio mundo. "Dios y el diablo me pelearon y ganó Dios" . Una imagen que dio la vuelta al mundo.

En el parto de la Tierra todo fue a más: el rescate de cada minero que empezó durando una hora y terminó en tres. Durante 48 horas tuvimos dos imágenes fijas, las únicas importantes: la de los hombres semidesnudos a 30 grados centígrados, a 622 metros de profundidad, y la de la salida, que en la noche a cinco grados bajo cero hacía brotar vapor de agua por el cambio de temperatura. Vimos en las esposas y los hijos, las madres y los hermanos, las emociones más intensas. Y en cada minero, una historia. El ex militar Juan Illanes, 52 años, irónico, dijo que el viaje por la cápsula de más de diez minutos fue como uno en crucero. Carlos Mamani, 23 años, quien llevaba cinco días trabajando cuando ocurrió el derrumbe. Jimmy Sánchez, de 19 años, el más joven; Osmán Araya y José Ojeda, el autor de la nota escrita con crayón rojo, que dio la vuelta al mundo: "Estamos bien en el refugio los 33". Claudio Yáñez, quien le prometió a su novia, con quien tiene dos hijas, que, de salir vivo, se casaría con ella, y un suceso de sobrevivencia se convirtió en declaración de amor.

Mario Gómez, Alex Vega, Jorge Galleguillos, Edison Peña, que corría diez kilómetros diarios en el refugio para estar en condición física y mental al salir. Sonriente, animoso, siguió Carlos Barrios, su novia Carolina supo de su embarazo una semana después del derrumbe. Otra historia: Víctor Zamora, que decía poemas, contaba chistes y cumplió ahí 34 años de edad. Y Víctor Segovia, que escribió un diario y publicará un libro. Daniel Herrera, hijo único; Omar Reygadas, Pablo Rojas, Esteban Rojas, Darío Segovia, a quien el día del derrumbe no le tocaba trabajar. Jonni Barrios, casado, el enfermero que dio los primeros auxilios y tras el derrumbe se supo que tenía una novia. Samuel Ávalos, Carlos Burgueño, José Henríquez, el guía espiritual. Renán Ávalos, Claudio Acuña. Franklin Lobos. Richard Villarroel, Juan Aguilar, Raúl Bustos, Pedro Cortez, Ariel Ticona, cuya esposa dio a luz en esos días. Y Luis Urzúa, el líder que, con carácter, emoción y coraje supo conducir a sus hombres hacia la libertad.

Y otra voluntad férrea: "Me voy a quedar aquí hasta que saquemos al último", dijo Piñera y lo hizo. Satisfecho por saber hacer las cosas, en operación detallada, quirúrgica, científica, cronometrada, milimétrica. Con la voluntad política que es milagro en los gobiernos: ver por los más necesitados en las tragedias. Crónica del milagro, del parto de la Tierra. Extraordinario, excepcional, inédito rescate, de mineros recuperando el olvidado asombro de estar vivos.