Vivir cerca de aeropuerto puede afectar el corazón
Según un estudio, las personas más expuestas al ruido de aviones tienen más riesgo cardiovascular

NUEVA YORK - Vivir con aviones que resuenan regularmente sobre la cabeza pondría en riesgo el funcionamiento saludable del corazón, según sugiere un estudio efectuado en Suiza.
En 4,6 millones de adultos suizos, los autores hallaron que morir por un infarto era más común en quienes estaban más expuestos al ruido de los aviones.
"Eso fue muy evidente para las personas expuestas realmente a altos niveles de ruido y dependía de la antigüedad de la residencia en esa zona tan ruidosa", dijo Matthias Egger, de la Universidad de Berna.
No es la primera vez que el ruido aparece asociado con efectos negativos para la salud, incluido el riesgo cardiovascular. Pero sería la primera ocasión en que se avanza en determinar si el sonido es realmente la fuente de ese efecto o si se combina con otros factores, como la contaminación del aire.
"Cuando se estudia el ruido del tránsito vehicular se combinan el ruido y la contaminación. Al analizar los aeropuertos, pudimos separar esos efectos", dijo Egger.
El equipo de Egger registró 15.532 muertes por infarto en 4,6 millones de residentes suizos entre fines del 2000 y del 2005 mediante información detallada de un estudio en marcha sobre mortalidad.
Los registros oficiales y los datos ambientales les permitieron al equipo determinar la distancia entre la vivienda de los participantes, los aeropuertos y las rutas principales, además de los niveles relativos de materia particulada en los vecindarios.
Esto permitió separar en cada participante la exposición al ruido de los aviones y la contaminación ambiental durante 15 años o más.
Tras considerar la contaminación y otros factores, como la educación y el nivel de ingresos, el equipo halló que el nivel y la duración del ruido de los aviones elevaban el riesgo de sufrir un infarto fatal.
Las personas expuestas a un promedio diario de por lo menos 60 decibeles de ruido tenían un 30 por ciento más riesgo de morir por un infarto que aquellas expuestas a menos de 45 decibeles, precisa el equipo en la revista Epidemiology.
En aquellos expuestos a los decibeles más altos durante 15 años o más, el riesgo crecía un 50 por ciento.
Medir la exposición es complicado porque el ruido de los aviones es intermitente y puede superar los 100 decibeles al momento del despegue o el aterrizaje, explicó Egger. Pero 60 decibeles es el ruido en un bar lleno de gente.
Vivir dentro de los 100 metros de distancia de una vía principal también aumentó el riesgo de infarto. El equipo no halló efecto alguno de la materia particulada de la contaminación sobre el corazón.
"Esto se suma a cada vez más pruebas de una relación causal entre la exposición al ruido y la enfermedad crónica, en especial la enfermedad coronaria", dijo Hugh Davies, de la Escuela de Salud Ambiental de la University of British Columbia, en Canadá, quien no participó del estudio.
Davies apuntó a dos vías posibles por las que el ruido podría dañar el organismo.
La primera es la llamada respuesta "pelea o huida". "Al oír un ruido muy fuerte, uno primero se sobresalta por el susto. Y esa respuesta no se desactiva fácilmente", dijo el experto a Reuters Health.
La segunda vía es más directa: el enojo. Aunque no se trate de un ruido tan fuerte o molesto, como la radio del vecino, puede causar mucho fastidio si no lo apagan, explicó Davies.
Al final de ambas vías está la clásica respuesta al estrés, agregó Davies, y que consiste en un aumento de los latidos y la presión.
Aunque no suele ser un problema cuando la experiencia es breve e intermitente, ese tipo de respuesta produce un desgaste cuando es cotidiana, como ocurre en las personas que viven cerca de una autopista o debajo de una ruta aérea.




